jueves, 30 de mayo de 2019


La Agromática y El Aprendizaje Significativo

Santiago de Cali, 17 de mayo.

Por una zona montañosa de Florencia, Caquetá, justo en la ye que forman los ríos el Caraño y Hacha , está la Institución Educativa Rural Avenida El Caraño; escuela donde Luis E. Ramírez, el único profesor colombiano nominado al Globlar Teacher Prize 2019, realizó un proyecto de aula que combinó tecnología y agricultura. Se llama Agromática y hoy él está a tres metros desde donde estoy sentada contando a un auditorio que esta palabra se refiere a la integración de saberes tecnológicos y saberes del campo.

Comienza contando que quiso sistematizar una experiencia de aprendizaje significativo, el cual implicara romper el problema de paradigma, o, en otras palabras, que solucionara las deficiencias del aula relacionadas a la incapacidad del sistema educativo y de los profesores para entender que la civilización ha cambiado, y que los estudiantes hoy no son los mismos, ni las mismas, de hace años atrás. Para ese rompimiento, afirma, la educación debe ser adaptada a los contextos, pues al integrar los temas, saberes o prácticas que los estudiantes saben hacer y donde se sienten más cómodos y con más experticia que el docente, se permite que los estudiantes se apropien de su clase. En el caso de la escuela Avenida El Caraño, los alumnos y alumnas conocen el campo y por ahí comenzó Ramírez a engancharlos: “eso es lo que ellos saben y lo que yo no sé. Aprender a cultivar, ellos saben. Y de tecnología, yo sé” (2019).

La fase teórica y metodológica del proyecto comenzó con Leonardo Da Vinci y algunas fases suyas que describen un proceso de aprendizaje creativo y eficaz. En primer lugar, está la Curiositá, que se refiere a la imparable curiosidad. En segundo lugar, está la Dimostrazione, la cual menciona que la investigación y búsqueda de conocimiento debe ser persistente. En tercer lugar, está la Sensazione, en donde se recomienda amplificar la percepción sensorial y la perspectiva desde la cual significamos o abordamos un problema. La cuarta fase se refiere al Sfumato, en la cual la duda y la incertidumbre se presentan, y, por tanto, parece entorpecerse el proceso de aprendizaje. Sobre éste, menciona Ramírez que es un momento importante para retomar los tres puntos anteriores y agrega que, uno de los problemas de la investigación en Colombia, es pretender hacerse con la solución en la mano. La última fase del profeso es el Arte-Scienza que, como su nombre lo expone, busca equilibrar ambas áreas, la lógica y la imaginación.

Su búsqueda siguió en el Ministerio de Educación. Ramírez encontró que, para éste, una experiencia significativa es un programa, cuyo fin es propiciar ese aprendizaje. Para ello sugiere que ese programa debe integrar innovación, contexto, una fuerte fundamentación teórica y metodológica, impacto y evaluación. No obstante, la innovación a la que apela MinEducación, dice Ramírez, no se refiere a “llegar y meter” la tecnología en la clase, como pretende venderse la innovación en Colombia; sino a problematizarse el aula para mejorar la experiencia dentro de ella de forma efectiva. Recalca también que el aprendizaje significativo que propone MinEducación exige un maestro o maestra que atienda las necesidades del contexto, lo cual requiere una identificación, adaptación o solución a las necesidades de sus estudiantes y a las causas de ellas. Asimismo, enfatiza en la búsqueda de fundamentación teórica y metodológica, y explica que el programa debe generar un impacto positivo en la calidad de vida de los estudiantes y su entorno, y un mejoramiento continuo de los agentes activos del aula, profesor y alumno, a través de la evaluación y la autoevaluación.

Comenta que en el desarrollo del proyecto Agromática, cuando buscaba integrar contexto, halló que la principal problemática del joven rural es la deprivación sociocultural, o, en sus palabras, la exclusión laboral a la que está predestinado el joven del campo debido a la criminalización de la práctica agropecuaria y la falta de innovación en las prácticas pedagógicas: “O sigue estudiando, que es difícil, o trabaja en el campo o en la ciudad, pero allá accede a trabajos de bajas competencias” (2019), explica Ramírez.

Posteriormente, el profesor indagó cómo abordar su problema de contexto y encontró que, para resolverlos, MINTIC sugiere cerrar la brecha campo-ciudad, MinEducacón, por su parte, dice que debe impulsarse el regreso al campo, Minagricultura que éste debe hacerse atractivo para la juventud, Colciencias que debe investigarse, y  MinAmbiente que, debido a la ganadería extensiva y cultivos no productivos, la solución es volver a los cultivos productos. Teniendo esto en cuenta, Ramírez expresó que “hay que ser generadores de cambio. Por eso este proyecto quisó mostrar un tercer camino: el emprendimiento”. Y con esto último pareció referirse a impacto, uno de los requisitos de MinEducación para que se produzca un aprendizaje significativo. Cabe mencionar que el proyecto también se apoyó en los objetivos de desarrollo sostenible (ODS), los cuales fueron sugeridos por el profesor si se quiere apuntar a unos premios como el Global Teacher Prize.

Lo siguiente fue un punto de inflexión importante en el proyecto: tras preguntarse si el aprendizaje es para o con los estudiantes, decide aprender lo que los alumnos sabían hacer: el trabajo en el campo, y, a partir de ahí, selecciona toda su fundamentación teórica: el constructivismo social, el aprendizaje colaborativo y el aprendizaje basado en proyectos. Ramírez comenta que este último fue tomado desde Gómez, quien sugiere aplicar investigación como didáctica en el proceso educativo, utilizando los proyectos productivos de la misma institución y la estrategia pedagógica ABP argumentada por la misma autora, la cual se refiere a la transversalización de un tema por diferentes áreas de conocimiento. Así, Ramírez introdujo el método científico basado en el falsacionismo de Popper a este proyecto de aula. Por otro lado, explicó brevemente que usó un concepto llamado Transposición didáctica, en donde, tras reconocer que el maestro no debe hablar a los y las estudiantes en sus términos, se cuestiona cómo debe hacer éste para retomar lo que sirve del saber y convertirlo en algo que pueda enseñarse.

Posterior a todo esta selección y búsqueda de su bagaje teórico y metodológico, comenzó a planear las actividades. Lo primero fue que los estudiantes realizarán “preguntas tontas con respuestas científico-técnicas”, este es el nombre que el profesor Ramírez dio a la actividad. En ella, comenta, se les pedía a los niños y niñas formular interrogantes alrededor de su objeto de estudio, el campo, y las respondían con varias hipótesis, de las cuales una era escogida para atravesar la fase de experimentación, la cual, relata el profesor, fue de prueba y error. Las TIC se integraron al desarrollo de los proyectos, así, por ejemplo, los análisis estocásticos, la graficación, la simulación y la modelación se hicieron por medio de ellas. Otras tecnologías permitieron la realización de inventos como una sirena que, con su sonido, advirtiera los crecimientos del río y un medidor de oxígeno para hojas.
Al final de la conferencia el profesor Luis Ramírez mencionó que la evaluación la hizo, muchas veces, a través del propio discurso del niño o de la niña y de su producto, en donde se denotaba la apropiación de conceptos y procedimientos. También recalcó que los profesores y profesoras no deben abandonar la parte socioafectiva de sus estudiantes.

Ahora bien, me interesa analizar el planteamiento del proyecto que construye el profesor, el cual parece ser coherente el Modelo educativo TPACK, en el cual se proponen formas eficaces para integrar las TIC al aula. Justo como propone este modelo, identifico en el proyecto Agromática unas decisiones de tipo disciplinares, pedagógicas y tecnológicas. Las primeras, que se refieren a la definición de los temas y los objetivos, no las nombra en su conferencia, pero puede deducirse su existencia a partir del enfoque que le da a su proyecto, el campo, y de su fundamentación teórica como la persecución de los ODS y las guías que ofrecen los Ministerios para la resolución del problema de la deprivación. En ese sentido, por ejemplo, un objetivo de Agromática pudo ser convertir las labores del campo en prácticas más atractivas a través de la problematización y experimentación de soluciones propuestas por el propio alumno. Por otro lado, las decisiones pedagógicas, que se refieren a la planeación de las actividades y de la evaluación, y a la definición del rol docente y del estudiante, fueron más explícitas en su conferencia que las decisiones de tipo disciplinar,  y parecen guardar estrecha relación con la teoría y la metodología que selecciona Ramírez: por ejemplo, la primera actividad, en donde se le pide al estudiante estructurar cualquier preguntar sobre el campo, está vinculada con la fase davinciana Curiositá. También, el falsacionismo popperiano se expresa a través de la propuesta de probar las actividades para desfalcar las hipótesis. 
El aprendizaje por proyectos se evidencia en las decisiones pedagógicas, pues las actividades integran los siguientes elementos que esta estrategia plantea: problemas del mundo real, un contenido directamente observable en su entorno, un producto tangible que pueda ser compartido, conexiones entre lo académico, la vida y las competencias laborales. Y es que en efecto, los estudiantes realizan la mayoría del tiempo sus clases fuera del aula, en contacto directo con sus objetos de estudio, resolviendo problemas que les son interés, como el ejemplo del alumno que quiso conocer por qué se dañó el cacao que su familia sembró y para ello creo un medidor de oxígeno para hojas. Adicionalmente, en el modo de evaluar se refleja la línea constructivista del profesor Ramírez, quien evalúa en el discurso de los estudiantes sus ideas y conceptos nuevos, teniendo en cuenta los conocimientos previos de éstos, que fueron expuestos en la primera actividad cuando los niños y niñas lanzaron sus propias hipótesis. Las decisiones tecnológicas de Ramírez, por su parte, parecen integrarse a las necesidades disciplinares y pedagógicas, justo como lo plantea el modelo TPACK.

Por último, argumento, a la luz del modelo SAMR, que el proyecto Agromática se ubica en el componente de Modificación, pues las actividades que proponen la modelación y la simulación con TIC, no solo permitirían mejorar los tiempos de enseñanza o posibilitarían un mejor seguimiento de los procedimientos de los estudiantes por parte del profesor, sino que, además, permitirían visualizar y ajustar virtualmente los prototipos que planean materializarse, reduciendo así el margen de error y un mayor uso de recursos.

Referencias

López, J. C (2015). SAMR, modelo para integrar las TIC en procesos educativo. EDUTEKA. Tomado de: http://eduteka.icesi.edu.co/articulos/samr

Northwest Regional Educational Laboratory (2006). Aprendizaje por Proyectos. EDUTEKA. Tomado de: http://www.eduteka.org/articulos/aprendizaje-por-proyectos

Portal Educativo Classmatic (2013). ¿Qué es el modelo TPACK? Archivo de vídeo. Tomado de: https://youtu.be/A3ulligrny8

Ramírez, L. (2019). Conferencia Agromática, estrategia educativa de éxito en Colombia. Universidad Icesi, Cali.


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